Marc Sautet au Café des Phares (Paris 1994) Photo: Wolfgang Wackernagel

domingo, 19 de febrero de 2017

¿Por qué casarse?



Nosotros, los seres humanos, necesitamos comprender y comprendernos. O más exactamente, comprendernos a nosotros mismos para poder comprender lo que nos rodea. Y nada mejor que el espacio de reflexión conjunta que abre nuestro café filosófico, en donde hay un interés, claro, pero un interés desinteresado. Esto permite abordar cualquier asunto de una manera útil para todos los participantes, dado que lo tratado se trata por sí mismo y no por algún interés más allá de sí mismo. Por lo tanto apto para cualquiera, para cualquier ser humano. Pongamos por caso el matrimonio. Jóvenes y adultos pueden colaborar para acceder a un campo-base mínimo, clarificador y confortable. Jóvenes y adultos que pueden volverse más conscientes. Jóvenes y adultos que se vuelven más sensatos al tomar partido por la verdad y el bien. Juntos. Es posible. Y resulta que el matrimonio es un añadido social. Y resulta que el matrimonio es un refuerzo legal a los compromisos personales ya adquiridos. Y resulta que no hay crisis del matrimonio, sino de la institución tradicional; no hay crisis cuando se ha aprendido a convivir, a amarse juntos.

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